Los cuatro roles principales dentro del ecosistema no-code

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Los cuatro roles del ecosistema no-code

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Con los últimos años de digitalización acelerada hay poca gente que no haya oído hablar del no-code.

Las herramientas no-code permiten lanzar productos digitales y automatizar procesos de forma rápida sin programar. Por ello, son ideales para realizar experimentos, iterar sobre los resultados y, en definitiva, acelerar la validación de cualquier idea.

La agilidad y facilidad de uso han impulsado su crecimiento y se ha creado todo un ecosistema en torno a cuatro pilares: personas y roles, herramientas y plataformas, usos y productos y cultura.

Hoy vengo a hablar de las personas, «no-coders«, y de los principales roles dentro del universo no-code.

Mi primera experiencia como «no-coder»

Ejemplo de blog con Blogger
Mi blog en 2012 con Blogger

Yo sigo el movimiento no-code desde el año pasado cuando decidí dar un cambio a mi carrera, independizarme y empezar mi blog.

Aunque no es la primera vez que intento escribir. Hace 10 años empecé una página personal cuando me rompí una pierna y tuve que estar más de un mes inmovilizada en casa.

La blogosfera había florecido a principios de los años 2000 y, aunque había perdido algo de empuje con la aparición de las redes sociales como Twitter o Facebook, se mantenían muchas de las herramientas lanzadas en su época dorada.

Por ello, en aquel momento las opciones para lanzar tu sitio en la red ya eran una cuantas:

  • Desarrollo desde cero si tenías conocimientos de programación.
  • Compra y configuración de un dominio y hosting para usar plataformas con sistemas de gestión de contenidos (CMS) como WordPress, Drupal o Joomla.
  • Contratar un servicio: tipo Wix o Squarespace con un cierto coste
  • Usar plataformas que ya te daban todo hecho, y con planes gratuitos, como Blogger de Google para algo sencillo  o Tumblr para microblogging.

Como yo no quería dedicar más tiempo de la cuenta a configurar una herramienta, no quería pagar, y no sabía cuánto iba a durar la aventura de escribir, me decanté por Blogger, mi primera plataforma no-code (Nota: no considero las aplicaciones de Windows en este grupo porque no estaban en la nube).

Con un editor de texto sencillo, unas plantillas básicas y una cierta analítica para seguir las estadísticas de visualizaciones era perfecto para empezar.

A pesar de mi empeño, como ya anticipaba con la elección, mi primera página de nombre largo y presuntuoso no sobrevivió a la encerrona y cuando pude salir de casa la abandoné.

Un blog en 2022

Si antes ya no lo pensabas, ahora para escribir online no te planteas desarrollar código.

Aparte de las plataformas y servicios de 2012, que se mantienen, existen otras herramientas como: Webflow, EditorX, Typedream, Dorik, Weebly, Medium, LinkedIn, e incluso si eres algo más técnico, Github Pages.

También hay plataformas como Substack o Revue (recientemente también LinkedIn) que, además del editor de texto, facilitan la interacción vía email con tu audiencia sin necesidad de una herramienta adicional y, por ello, son ideales para distribución de newsletters.

Con más de quince alternativas que no exigen desarrollo la elección se complica, así que, para no bloquearme:

  • Elegí WordPress y Elementor para la página web porque estaba familiarizada con el entorno pero tengo que reconocer que me atrae mucho Webflow por su capacidad de diseño y le estoy «haciendo ojitos».
  • Mi newsletter está en Substack porque es fácil y quise empezar rápido. No obstante, en algún momento migraré a mi sitio con alguna herramienta de email marketing para tener más control de mis contenidos y el SEO. Os iré contando.

El no-code toma tracción

¿Por qué te cuento todo esto? Esta historia personal sirve para ilustrar cómo, en los últimos diez años, ha habido un crecimiento de en torno al 150% en aplicaciones para publicar online.

Es posible que el dato no impresione en un entorno digital pero, si lo pones en contexto, hablamos de ∼ x2,5 en nuevas herramientas para un mercado maduro como el blogging y un x12 si lo comparamos con el PIB español anual que ha crecido un 16,8% en el mismo periodo (Datos de Datosmacro en Expasión).

Y, en realidad, el valor se queda muy corto si tenemos en cuenta otros usos. Hace una década no había plataformas no-code para: lanzar aplicaciones móviles, automatizar tus tareas, pagar online, enviar SMSs o Whatsapps desde tu producto, extraer datos de las páginas web, o simplemente ayudarte a hacer crecer tu negocio digital.

Según Businesswire, el mercado de plataformas no-code/low-code (no-code con algo de desarrollo) superó los $12,5 billones (americanos) en 2020 y se prevé un crecimiento del ~30% CAGR durante los próximos años, alcanzando los $190 billones en 2030.

En definitiva, esto está creciendo de manera exponencial, y cuando algo toma tanta tracción se desarrolla todo un universo a su alrededor de: roles, habilidades, agencias, consultores, plataformas, aplicaciones, academias, contenidos y festivales organizados en cuatro pilares:

  • Personas y roles
  • Herramientas y plataformas
  • Usos y productos
  • Cultura.

Cuatro roles dentro del ecosistema no-code

Hoy quiero hablar del primer pilar de casi todo, las personas, y más concretamente, de los los cuatro roles dentro del universo no-code que me he encontrado hasta el momento:

  • Usuario
  • Experto
  • No-code strategist/maker
  • Desarrollador
Roles en nocode
Los cuatro roles del ecosistema no-code

Primero: perfil usuario

Es el «no-coder» del ejemplo del blog o newsletter. La persona que quiere cierta autonomía para lanzar sus ideas y, para ello, utiliza las herramientas a un nivel básico y sin programar.

En general es un usuario no técnico. Tiene un alto conocimiento de su dominio de negocio y se apoya en aplicaciones no-code para lanzar sus productos sencillos.

Son mayoría y se mueven dentro de los ámbitos del negocio: desarrollo de producto, growth, marketing, creador de contenidos, etc.

Segundo: perfil experto

Es un «no-coder» avanzado para una herramienta concreta.

Tiene ciertas habilidades de desarrollo y las utiliza para enriquecer los productos digitales a través de: plantillas mejoradas, creación de bases de datos, desarrollo de flujos de trabajo o automatizaciones sencillas dentro del alcance de la aplicación que domina.

Esta persona puede venir de dos mundos diferentes:

  • De negocio donde, a base de utilizar una herramienta, ha desarrollado habilidades técnicas avanzadas.
  • De desarrollo y se ha especializado en una herramienta concreta que le ha llamado la atención.

Realmente, es tal su especialización que se mueve entre el no-code y el low-code.

Estos perfiles profesionales los encuentras trabajando como: emprendedores, autónomos certificados en una herramienta o trabajando en agencias no-code desarrollando productos para terceros.

De hecho, yo me estoy especializando en Bubble, una herramienta para crear aplicaciones web de la que ya hablé hace un tiempo y que me llamó la atención por lo completa que es, con base de datos y gestión de flujos complejos.

Tanto para el perfil de usuario como para el de experto hay infinitos recursos online:

No obstante, no te quedes en los vídeos. Se aprende haciendo, creando cosas y lanzando productos.

Tercer: perfil no-code strategist o maker

Muchas veces un producto no-code es complejo, no se limita a una herramienta y se apoya en varios sistemas y flujos.

En este caso, el No-code Strategist/Maker es tu persona.

Con conocimiento técnico, de arquitectura de sistemas y visión global, se encargan de diseñar soluciones:

  • Viables
  • Óptimas
  • Con el rendimiento adecuado
  • Que se puedan mantener
  • Con capacidad de crecimiento

Eso sí, teniendo siempre en cuenta los requisitos funcionales, de tiempo y los costes.

Esta persona también está a caballo entre el no-code y el low-code, con mayor visión transversal que el experto aunque, normalmente, están especializados en alguna herramienta o stack de herramientas que mantienen vivo.

Es un perfil que vas a ver cada vez más en las empresas gestionando soluciones complejas en entornos corporativos y, por supuesto, en agencias de diseño de soluciones no-code.

Puedes aprender este rol por tu cuenta combinando habilidades y desarrollando productos o a través de escuelas especializadas como la de Sharingaway que están empezando a promover certificaciones específicas.

Por último: perfil desarrollador

Sí, aunque suene raro hablar de desarrollo dentro del mundo no-code, son roles imprescindibles. Si no, ¿quién va a poner las herramientas a nuestra disposición?

Es decir, son las personas que desarrollan y mantienen las herramientas y plataformas no-code que el resto utilizamos. Necesarios, ¿verdad?

Gracias a ellos tenemos: APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones, dejo un vídeo explicativo en las referencias), plugins, nuevas herramientas o módulos dentro de estas, prácticamente transparentes a los usuarios que se limitan a mover bloques o activar servicios.

En general tienen una formación de ingeniero software o un perfil técnico con conocimientos de programación altos. Son profesionales muy demandados y escasos así que cuídalos cuanto los tengas en tu equipo y no los trates como Carlos Molina define, en Multiversial, el resultado de su trabajo:

el software es a lo que gritas y el hardware lo que golpeas.

Referencias

  • APIs for beginners. Los primeros minutos de este vídeo están muy bien para entender en qué consiste una API.