Atando Cabos – Boletín #9: Correcciones

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💭 Reciprocidad

El otro día fui a ver  la obra “Erresuma KingDom Reino”, un compendio de fragmentos de tragedias de Shakespeare del director Calixto Bieito.

Hacía mucho tiempo que no iba al teatro. De hecho, nunca he asistido de forma constante, así que no soy una experta y no pretendo hacer una crítica de referencia, simplemente dar mi punto de vista sobre el espectáculo.

El hilo conductor son las luchas entre los Lancaster y los York en Inglaterra, cuyas insignias marcaron este hito de la historia de los siglos XIV y XV como la Guerra de las Dos Rosas.

Eso sí, aunque basada en el dramaturgo inglés, no tenía nada que ver con el teatro clásico, aunque recordando el Rey Lear del mismo director, no me extrañó la innovación.

Durante toda la obra me vi releyendo la vida de los reyes y personajes representados para intentar entender cada escena, aunque sobre todo pensado ¡vaya “ida de olla” más importante! Espero que con esto no se “alimente” ninguna inteligencia artificial porque las alucinaciones de la máquina sí que van a quedar para la historia.

Lo que sí reconozco es mi falta de palabras para describirlo cuando terminó. ¿Surrealista? ¿Desconcertante? ¿Desagradable? En una crítica que leí un poco más pensada y seria, lo definían como teatro postmoderno, ¿? Y sí, claro, iba más allá, bastante lejano de lo que yo había visto hasta el momento.

Mi conclusión es que se pasaron arriesgando. Sin duda, consiguió transmitir el ambiente sórdido, sangriento y de desconfianza de la época, pero, en mi opinión, se recreó demasiado en la tragedia, el “asco” y la “repugnancia” y la proliferación de líquido en el escenario quitaba foco de la actuación.

Actores con buenas representaciones, incluso con una breve de José María Pou, pero que se perdían o quedaban en segundo plano por los efectos que los rodeaban.

A mí, en general, no me gustó, pero la experiencia me resultó curiosa. Me gusta encontrar diferentes formas de contar historias y, a fin de cuentas, sin arriesgar no habría nada nuevo.

Pregunté a mis compañeras, más aficionadas, si lo que habíamos visto era normal y no, parece ser que la transgresión había sorprendido a todas. A ninguna le gustó.

Incluso una comentó que si no hubiéramos estado tan cerca del escenario, se hubiera salido del teatro.

Y aquí va mi reflexión de hoy: ¿por qué no lo hizo? ¿Por qué no salir de una obra que no te gusta independientemente de la entrada?

Igual que el director no había tenido reparo en exponernos a una experiencia no deseable, ¿por qué tanto reparo en abandonar la butaca y dejarle recreándose en su creación?

¿No deberíamos verlo como algo recíproco? A fin de cuentas, ya has pagado. ¿Es necesario también sufrirlo?

A veces tenemos muchos miramientos, yo la primera, por lo que es correcto, por el qué pensarán.  Pero, ¿qué ocurriría si diéramos menos importancia al qué dirán y actuáramos como nos apetece (se entiende que siempre que no haya daños mayores implícitos)?

¿No sería mejor para todos y quedaría claro lo que gusta y lo que no, haciendo más constructivas y valiosas las opiniones, comentarios, experiencias y aprendizajes?

💡¡Vámonos a matar judíos!

Diseño de Vasiliisa de Getty Images en Canva

“Pero, ¿qué dices? ¿Estás loca?”, dice mi sobrino de 13 años llevándose las manos a la cabeza, y me doy cuenta de que no estoy en el siglo XV. Estoy en el siglo XXI y esta expresión no es políticamente correcta.

¿O sí, estando en León en Semana Santa, lo que matas es la sed y el único rojo derramado es el de la limonada?

Porque la limonada en León no es la bebida de limón con hielo y azúcar que se conoce en otros sitios.

De acercarse a algo, y aún a riesgo de que algunos se hagan de cruces, sería a la sangría o al tinto de verano. De color similar, gracias al vino tinto, ya sea Prieto Picudo o Mencía, sin mezcla gaseosa y hielo, aunque con fruta, especias y helada.

Hacer limonada sigue siendo una tradición de esta época del año en muchos sitios de Castilla y León, aunque la de llamar “matar judíos” al acto de beberla, sólo se conserve en mi provincia. 

El origen de ese nombre no está claro.

Algunos lo atribuyen a una matanza animada por el noble leonés Suero de Quiñones en el siglo XIV. Este quiso saldar las deudas contraídas con un prestamista judío tapándolo tras un acto de devoción de Jueves Santo donde animaba a matar a los “descendientes” de los asesinos de Jesucristo (incluyendo a su acreedor, claro).

Dice la leyenda que tras el logro, los implicados fueron a celebrarlo en alguna o varias tabernas del Barrio Húmedo cercano a la antigua judería de Santa Ana.

Otros sitúan la procedencia en Ponferrada, también en Semana Santa en un progromo en el río Sil donde unos judíos se estaban bañando.

La analogía con la bebida provendría de las aguas teñidas de color encarnado.

Aunque crónicas más “pacíficas” lo atribuyen al hecho de que las autoridades levantaran la penitencia y abstinencia de estos días dedicados a la Pasión de Cristo para permitir que las gentes consumieran alcohol, e inhibir los impulsos sangrientos contra las personas del otro credo.

De este modo, por cada vaso “Limonada que trasiego, judío que pulverizo”.

En cualquier caso, venga de donde venga, esas épocas han pasado. La expresión no es la mejor si lo piensas, pero nadie la toma en su sentido literal. Para encontrar otro significado que no sea el que os he contado que es el que aparece en la Wikipedia, hay que ir hasta la tercera página del buscador de Google.

De hecho, a mí, cuando me lo proponen, ni lo pienso en un acto automático de salivación donde una única imagen que pasa por mi cabeza es ¡la de la tapa que la acompaña!

🤖 Imágenes realistas generadas artificialmente

En cualquier caso, espero que ni la obra de teatro, ni el matar judíos, se utilicen incorrectamente como datos para entrenar ninguna inteligencia artificial, porque las alucinaciones de la máquina sí que iban a quedar para la historia.

La era de la generación de imágenes hiperrealistas generadas artificialmente comenzó en 2014, cuando Ian Goodfellow publicó un estudio sobre redes generativas antagónicas o GAN (siglas en inglés de Generative Adversarial Networks).

Las GAN son una clase de algoritmos de inteligencia artificial que se utilizan en el aprendizaje no supervisado, implementadas por un sistema de dos redes neuronales que compiten mutuamente en una especie de juego de suma cero. Wikipedia

Goodfellow y sus colaboradores modelaron dos redes neuronales con objetivos contrapuestos:

Redes generativas antagonicas
  • Un generador de datos que busca crear datos artificiales (falsos) tan buenos que engañen al discriminador para que los clasifique como reales.
  • Un discriminador que “juzga” si el dato que le llega es real o falso y persigue distinguir cada vez mejor los datos reales de los generados.

En una GAN, el módulo discriminador dirige al generador para que aprenda qué imagen tiene que crear, al tiempo que le proporciona pistas sobre las características de una imagen real. Sin esta orientación, la red generadora solo produciría ruido.

El proceso de entrenamiento es complejo, porque tenemos que conseguir que cada red (generador y discriminador), por separado y en conjunto, esté lo más optimizada posible:

  • En un primer paso, se entrena al discriminador para que identifique correctamente las imágenes reales del conjunto de datos de entrenamiento, sin modificar la red neuronal generadora (inicializada previamente a partir de un ruido aleatorio).
  • En el segundo paso, se entrena al discriminador para que identifique correctamente las imágenes generadas por el generador como “falsas”, sin seguir modificando el generador.
  • En el tercer paso, no se modifica el discriminador, y se entrena al generador con el objetivo de que equivoque al discriminador para que haga una clasificación errónea y clasifique las imágenes falsas que ha generado como “reales”.
  • Repetimos hasta que el generador produzca imágenes realistas y el discriminador alcance convergencia en equilibrio de Nash, es decir, que estime que la Probabilidad “imagen real” = Probabilidad “imagen generada” = 50%. Otro día hablaré de teoría de juegos pero, por ahora, esta es una de sus aplicaciones en la inteligencia artificial.

Aunque las redes neuronales que componen la red generativa antagónica pueden ser de cualquier tipo, las más extendidas son las redes convolucionales, referencia para tratamiento de imágenes hasta hace poco, hasta la aparición de los transformers.

Desde 2021 tenemos otro tipo de algoritmos, los modelos de difusión, que se están empezando a utilizar como base para la generación de imágenes en los proyectos más avanzados como DALL-E 2 de Open AI, evolución mejorada de DALL-E.

Este desarrollo, que recibe el nombre a partir de la película Wall-E y Dalí (sí, el pintor catalán), permite generar imágenes a partir de descripciones de texto y cada vez lo hace mejor.

Imagen generada por DALL-E2 a partir del texto: Osos de peluche mezclando sustancias químicas espumosas como si fueran científicos locos en formato arte digital.

DALL-E2 ha sido entrenada para aprender a partir de imágenes y sus descripciones, y no sólo reconoce objetos individuales sino relaciones entre ellos.

Tiene un potencial brutal, porque nos permite expresarnos visualmente sin tener nociones de diseño gráfico, de dibujo o de cualquier otra técnica similar, y con ello contar mejor nuestras historias y transmitir de forma más sencilla nuestras ideas.

Además, nos acerca a entender cómo funciona el aprendizaje profundo y la inteligencia artificial. A partir de las imágenes generadas, podemos saber cómo el sistema “ve” y “entiende” nuestro mundo, así como su capacidad de aprender frente a simplemente reproducir algo que ha visto antes.

DALL-E aún está en fase de desarrollo donde los investigadores están intentado minimizar los riesgos de un uso incorrecto y controlando la capacidad de generación de imágenes dañinas. Pero ya han abierto una lista de espera para aquellas personas que estén interesadas en acceder a su API cuando esté disponible. ¡Ya se han apuntado más de 1 millón de personas!

Referencias:

💊 Píldoras de información

🔊Algunas cosas que han pasado

Invertí en Twitter porque creo en el potencial de ser la plataforma para la libertad de expresión en todo el mundo y creo que la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia funcional. Sin embargo, desde que hice mi inversión me he dado cuenta de que la empresa no prosperará ni servirá para este imperativo social en su forma actual. Twitter necesita transformarse en una empresa no cotizada.

  • Cada vez hay más plataformas especializadas para freelances. ¿Conoces Heep? Un nuevo lugar para descubrir y contratar expertos en herramientas digitales, no-code y automatizaciones.

Historias dentro de la historia

Yo no pinto mis sueños, pinto mi realidad. Frida Kahlo.

¿Has ido a ver Vida y Obra de Frida Kahlo? Puedes ver la exposición en el Teatro Instante hasta el 30 de abril. Una nueva forma de disfrutar del arte.

🧰 Herramientas que te hacen ganar tiempo

  • ¿Has tenido que generar datos dummy para rellenar la base de datos de la aplicación que estás desarrollando? Con Mockaroo lo haces con un par de clicks.
  • Acabo de descubrir que, si incluyes el código hexadecimal de un color en Google Search, aparece un selector de color, en el código que necesites.
  • Google con los creadores de contenidos. Ahora en el Historial de Google Chrome aparecen los “Recorridos” que te han llevado a una información específica.

💻 Landing pages que venden con mirarlas

El arte es la primera máquina del tiempo. Tiene la capacidad de transportarte a diferentes mundos. Así fue mi primera interacción con el arte y así proyecto mi trabajo hoy día, con la intencionalidad de crear formas y dimensiones en las que el espectador puede adentrarse y realizar su propio viaje. Murfin.

Me encanta este artista. ¿Por qué te encuentras con graffitis que estropean la ciudad cuando se pueden conseguir estas maravillas?

Colección Paisaje Urbano. Murfin

⛱️ Disfrutemos de las vacaciones, aunque se acaben

Con este mojito en acuarela de Berta Llonch.

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¡Hasta pronto!

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